La vida de un pescador, en general, no es nada fácil. Pero los barcos pesqueros de Gaza se enfrentan a un problema particular: no se les permite pescar a más de seis millas náuticas de la costa debido al bloqueo naval israelí. La pesca es un aspecto esencial de la economía de Gaza, pero las restricciones han mermado el sector durante los últimos diez años. “Es muy difícil ganarse la vida hoy en día, especialmente cuando los recursos son limitados”, dice Fahmi Bakr, de 20 años, que estudia derecho en la Universidad Al-Azhar en Gaza. Este muchacho, recién casado, trabaja como pescador para pagarse los estudios y apoyar a su familia. “Trabajo toda la noche y arriesgo mi vida, pero lamentablemente no me alcanza para satisfacer las necesidades básicas con la poca cantidad de peces que capturamos”.
En centros penitenciarios de la ciudad de México, personas voluntarias de Cruz Roja no sólo salvan vidas, sino que dejan un efecto dominó de compasión hacia los demás.
En Argentina, los puntos móviles de servicios humanitarios no sólo aportan servicios críticos como primeros auxilios, agua, alimentos y ropa de abrigo. Aportan una sensación de seguridad y confianza, que son fundamentales para ayudar a las personas que se desplazan.